El Caserio Vasco de Sara                                                         
 
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El espíritu de los antepasados

En Sara, los siglos se contemplan desde las ventanas de Ortillopitz, obra restaurada por una familia volcada en la defensa de los valores del patrimonio y su amor por el país.
Su apuesta: salvar la construcción edificada en 1660 sobre los vestigios de un edificio construido en 1540, de la cual aún se conservan la estructura de roble y los robustos muros de piedra tallada.
Preservarla, sin duda, pero sobre todo erigirla como testigo privilegiado de lo que fue antaño la vida en la comarca.

 

 

La Etxe donde late el corazón de los hombres

Ortillopitz y sus tres hectáreas, en lo alto de Sara, ofrece un panorama cuya belleza deja al visitante sin aliento.
Se trata de una preciosa morada de seiscientos metros cuadrados, repartidos en tres niveles, en un entorno de otra época con la meta de hierba, el vergel, el manzanar y la viña, la huerta replantada como en el siglo XVII, el campo de lino y demás maravillas. Despues de echar un vistazo al lavadero de piedra alimentado por un manantial que brota a trescientos metros su mirada capta la fachada típica de las casas tradicionales de la región de Lapurdi, con su entramado y voladizo, su balcón de madera de roble con barrotes torneados y el “lorio” (porche) en la entrada.

 

 Tras la puerta

La bodega dedicada a la sidra, la bebida de los Vascos antes de la introducción del vino por los Romanos. Una escalera, con su barandilla desgastada por los años y el ir y venir de los hombres, conduce al centro del hogar, una amplia cocina adornada con muebles auténticos de los siglos XVII y XVIII : Aparador, " zizailu ", fregadero de piedra, panera…
Y otras estancias con más tesoros : la oficina–sala de recepción del armador, el primer habitante de Ortillopitz, los dormitorios, el pasillo encalado y adornado con madera del siglo XVII, el granero y sus vigas de quince metros, con sus maderos de una sola pieza de siete metros, sus tejas acanaladas...
Los guías de Ortillopitz
van desgranando la historia del pueblo vasco cultivando la anécdota y la tradición, narrando los usos y costumbres de la vida en el campo y sobre todo de la “etxe” donde late el corazón de los hombres y que marca su destino.
Lugar-símbolo inmortalizado para siempre en Ortillopitz...

 

 


Entre y visite el auténtico CASERIO VASCO, donde late el corazon de los Hombres


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